EL ECO DEL ANULAR
Hoy, no es un torax comprimido. Hoy se siente fracturado. El peso del daño se hizo inminente, el dolor de una nueva ruptura se hace presente. Esta vez no lo llamo abandono, ni siquiera cobardía; lo que siento es el frío absoluto del agotamiento y la frustración. He caminado herido los utlimos dias, pero esa situación ahora me rebasa, sentí una daga en dirección al corazón, cuando me comunicó su decisión. ¿De que ha servido todo este tiempo una unión simbólica? ¿Que valor ha tenido mi amor, mi respeto, mi lealtad? ¿De que ha servido soñar despierto, si al final del dia, sus palabras tienen el poder de demoler mis anhelos profundos? Lo acepto, he sido siempre un iluso, soñador. Ahora solo me queda el trabajo de reconstruirme. Debo concentrarme en lo que siento, en lo que soy, en cómo logro sostenerme en pie. Me resulta imposible no mirar sus manos , y que esté como si nada; han pasado 7 dias desde su cruel decisión, y aun mis ojos queman al mirarle, ocultando una profunda tristeza, ...