EL ECO DEL ANULAR
Hoy, no es un torax comprimido.
Hoy se siente fracturado.
El peso del daño se hizo inminente, el dolor de una nueva ruptura se hace presente. Esta vez no lo llamo abandono, ni siquiera cobardía; lo que siento es el frío absoluto del agotamiento y la frustración.
He caminado herido los utlimos dias, pero esa situación ahora me rebasa, sentí una daga en dirección al corazón, cuando me comunicó su decisión.
¿De que ha servido todo este tiempo una unión simbólica?
¿Que valor ha tenido mi amor, mi respeto, mi lealtad?
¿De que ha servido soñar despierto, si al final del dia, sus palabras tienen el poder de demoler mis anhelos profundos?
Lo acepto, he sido siempre un iluso, soñador.
Ahora solo me queda el trabajo de reconstruirme. Debo concentrarme en lo que siento, en lo que soy, en cómo logro sostenerme en pie. Me resulta imposible no mirar sus manos, y que esté como si nada; han pasado 7 dias desde su cruel decisión, y aun mis ojos queman al mirarle, ocultando una profunda tristeza, lloro por dentro para que no se me vea débil, pues ignora por completo mi sufrimiento actual y, aunque no la culpo por su elección, no puedo negar que me ha golpeado más de lo que alguna vez creí posible, es algo que SÍ me afecta, más de lo que pensé un día.
Pues, por momentos siento que regresé en el tiempo, a cuando me dejaron plantado con mi vida y mi futuro entre las manos, cuando existió un compromiso, cuando portaba en su anular, mi muestra de lealtad, respeto, amor y compañia, aun así eso no bastó.
Hoy, muchos dias despues de lo acontecido, aun me sigo sintiendo como en aquellos años.
Me rompo en silencio, me hago daño al recordar, y aunque intento no comparar las heridas, no logro despojarme de esta sensación de orfandad emocional y de irrelevancia ante sus ojos, mismos que amo mirar cada mañana al despertar.
sat20:8:57am

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