TATUAJES DE SAL


Hoy veo todo negro...

Hoy todo parece derrumbarse ante mis pies.


Te aprovechas de su estado de vulnerabilidad para lanzar ataques certeros, estocadas de plata destinadas a matar.

Hoy mi cuerpo sigue intacto, mientras mi alma queda inerte tendida en nuestra alcoba.

Ella, pudo ver el destello en tus ojos, un disfrute casi sagrado al contemplar su naufragio. Tus palabras no fueron sonidos, sino cuchillas, que desangraron sus ojos una vez más. Seguiste dando punzadas a tiro corto, ella lo sintió, sintió como por dentro pensabas "Te lo mereces, perra".

El final se aproxima como una marea negra. Tú te has convertido en un juez perpetuo que habita en tu propia casa, alguien que solo rompe el silencio para socavar los cimientos de su confianza.

Ella recuerda los días en que el placer era un refugio, no una acusación. Le dijiste un día, "solo piensas en tu placer, yo me canso, pudiendo terminar antes lo prolongas".

Ella intentó explicar que su mente era un laberinto difícil de apagar, ella solo le exclamó.

¡No es por mi causa que lo prolongue, trato de relajarme, de dejar que mi mente se libere y solo sentir, pero no lo logro. Muchas veces te dije, "te vas a cansar", y solo me dijiste "claro que no"!.

Entre el dolor y la furia, muchos días después le dijiste, "No me toques, me siento utilizado, porque solo te sirvo para )#6fR".  Causando un vuelo en sus emociones.

Ella fue tildada de soberbia, de arrogante, cuando en realidad ella solo se hacía pequeña, ocultando sus tormentas para no mojar a nadie.

Ahora, le da pavor hablar contigo, pues,  el miedo ha echado raíces, no sabe que más diras para socavarla,  el simple acto de hablar se siente como caminar sobre cristales rotos, le da nervios  el acercamiento  a su piel, de unas manos que alguna vez fueron puerto, pues, ahora le provoca el escalofrío de quien se sabe utilizado.

Existe en ella una paradoja dolorosa: el deseo de fundirse en un abrazo que la rescate, y el pavor de ser tocada por quien la rompe.


Ahora estoy muy rota, algo dentro de mi se ha desprendido, al punto de hacerme doler todo el torax.

Te fallé en el intento de regularme (tomar un poco de aire, ducha fría) para estar en condiciones de ayudarte y poder consolarte. Mi silencio y mi distancia física fueron interpretados por ti como abandono. No viste en mi a una mujer intentando calmarse para ser un apoyo; viste a una mujer "fría" que no estaba ahí para ti, en tu momento de necesidad. Pero eso es una distorsión de la realidad provocada por tu propio dolor.  

Aquellas palabras crueles de esa noche no se las llevó el viento; se quedaron grabadas a fuego, como tatuajes de sal que arden cada vez que la memoria intenta sanar. Diosss, es que el solo pensar en ese momento, puedo escuchar el crujir de mi pecho, mientras te escuchaba.

Hoy no se que duele más, el aburrimiento o el fastidio

Ante mis ojos ya no queda rastro de la danza ni de la luz. Solo tengo oscuridad ante mis ojos, hoy solo veo muerte.



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