UNA SALIDA
UNA SALIDA
Por mucho tiempo permanecí con una venda en los ojos dentro del turbio bosque que albergaba tu corazón.
Fui mártir, gozaba de la agonía causada por las hojas resecas que caían de tu árbol mustio sobre cada milímetro de mi piel.
Creí que era amor...
Pero,
¿Qué es el amor?
La desdicha o la fortuna de tenerte acompañando el camino de tinieblas causada por tu bosque.
La ilusión de que muy pronto será de día y podre con mi amor limpiar todo el camino desierto cubierto de tus hojas muertas.
El amor; es mísero y fugaz en los ojos de la tempestad.
¿Cómo ver la salida, si he recorrido todo el camino descalza con mi pies sangrantes culpa de las caricias de tus hojas marchitas?
¿Cómo ablandar el frio suelo que me rodea en estos rincones sin salida?
Me cansé de correr y caminar, esperando puedas abrir la puerta y dejarme escapar,
hasta que una noche me senté a pensar y analizar.
He descubierto algo, te he descubierto a ti, descubrí que cada hoja marchita que habitaba allí, no eran más que tus lagrimas, lagrimas de angustia y temor que arropaba toda ilusión y esperanza de un amor real y sincero.
Desde entonces me dedique a cuidar de este bosque, y a limpiar el camino para que ya no cayesen tus lagrimas, por mucho tiempo me esforcé en traer luz a este lugar, pero aun tu no abres la puerta, no tienes piedad.
Ha pasado mucho tiempo y no te veo mejorar, no puedo aferrarme más, necesito respirar.
Si por la buenas no me dejaste ir, por las malas deberé escapar.
Di todo de mi, pero no fue suficiente.
Ahora corro sin mirar atrás, con el dolor de mi alma y heridas en mis pies, a paso firme estoy yendo hacia la pequeña grieta que pude encontrar.
Ya no hay esperanza, ahora no vayas a abrir la puerta, pues no pienso regresar, por favor no me detengas, me iré mientras duermes hacia el camino de la libertad.
💜
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